* pajaritos rocanrol

aquellos pajaritos que me hacían jugar bien al fútbol

se vienen, me empujan, me gritan

me dicen movete, corré, saltá

movete, pibe, jugá

y yo no sé qué hacer

porque no puedo interpretar

no proceso las ordenes

ni las indicaciones

soy un coso de azul cobalto

metido en un fierro, un caño

maniobrado con pulso firme

agarrado por la mano de alguien

que mete y saca y sacude

y tampoco sabe, como yo no sé,

qué carajo hacer (me gustaría abrazarlo)

no sabemos, decía, cómo hacer

para obedecer, para marcar la tarjeta

para estar siempre bien parado

ruleta verde ruleta césped ruleta muerte

sintético, sintético

porque ya no hay nada real

bajamos las persianas

y reventamos las ofertas

movete, corré, saltá

pajaritos rivotriles

pajaritos rocanrol

pajaritos revolean

miguitas de pan al viento

me hacen así con el pico

y dicen tumba, tambor, temblor.

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* capo

Compro arroz que no se pasa

pero organizo mis prioridades como el orto.

Le temo al granizo pero igual

me creo la última esperanza blanca.

Distingo las tetas falsas y fumo como al descuido.

Me muevo a la velocidad de la eficiencia

y me las cojo a todas.

Repudio con todas mis fuerzas

todas aquellas cosas que haya que repudiar,

y confío ciegamente en la dignidad del trabajo.

Si me tuviera que definir en tres o cuatro palabras

No dudaría en decir

Que soy un mediocre

Que se mueve entre las sombras

Orgulloso de su ignorancia.

**

* dallas

Nunca visitaré Dallas

porque papá está muerto

y en Dallas, Texas, todos los hombres de bien

reverencian a sus padres

idolatran su figura, su carácter

imitan su forma de caminar

toman como propias religiones que no entienden

incurren en los mismos vicios

y por sobre todas las cosas

heredan sueños inconclusos

 

En Dallas, Texas,

tierra de cuernos y petróleo

los hombres se enorgullecen

de ser bautizados Junior (o segundo o tercero)

y también de que sus esposas

moderen la infidelidad y la angustia

con precisión de telenovela

y los esperen todos los días, todas las noches

con la comida caliente

y la sonrisa sin derretir

 

Nunca visitaré Dallas

porque papá está muerto

y en Dallas, Texas, ningún hombre

es mejor que los anteriores.

 

* veinte putas de cien pesos

va a llegar un día en el que sepas con absoluta certeza

cuántos azulejos te sostienen la pared

un día en el que la furia le de paso a la dejadez civilizada

a miles de fotos desparramadas por el piso

y a veinte putas de cien pesos

 

va a llegar un día en el que todos los gatos se te hayan muerto

y te arranques las uñas negras de mugre negra

en el que un año sea igual a un siglo (o dos)

y los vecinos ya no toleren más el olor a hombre rancio

a pobre tipo

 

va a llegar un día en el que en una sala de espera

una voz de adolescente te llame por el apellido

y vos te niegues, te desconozcas

y pienses qué consuelo puede haber

detrás de un título habilitante

 

va a llegar un día en el que tu casa desaparezca

y no tengas idea de adónde mierda era que había que volver

como si volver fuese un sacramento

una necesidad imperiosa

un ejercicio de voluntad

 

va a llegar un día en el que el vaso se te parta en la mano

y mires tus dientes pudrirse frente al espejo

un día en el que te vas a preguntar

cuáles son aquellas cosas de las que te tenés que escapar

si la muerte que te persigue está llena de colores

 

* justa y placentera

me anda fallando la confianza

como cuando me mandás a prender el calefón

y dudo y me paralizo y no quiero saber nada

me escapo sin hacer ruido

bajo a la calle y camino

le meto pata en zigzag

y en cada baldosa que piso

se me aparecen las mismas cosas

las mismas caras, los mismos pies

la misma falla de termostato

la misma frente que apunta al piso

será que todos salimos huyendo

de los hogares

de los trabajos

de la responsabilidad

de tener que mantener

de manera constante

o no (¿quién sabe?)

la temperatura justa y placentera

para que algún otro

(pero otro cercano, otro que esté ahí)

se quede piola

sabiendo que vigilamos

y regulamos con obsesión

el parco funcionamiento

de ese artefacto del diablo

como si fuera un preciso

instrumento de medición

¡de suiza para el mundo!

¡de la góndola a su mesa!

para que puedan al fin, esos otros

de una putísima vez

dejar ir por el desagüe

cansancio, mugre y preocupación.

* la liebre duerme

perros confiados

caminan mansos

por aquel borde

a tranco lento

de a ratos cogen

sentís la risa?

es la de siempre

los perros cagan

y contaminan

en cada diente

en cada fiebre

(siempre la misma)

perros salivan

y dan la vuelta

(su gracia absurda)

por ese borde

por aquel borde

que muy de a poco

los va apagando.

 

* lo que era la esperanza

mirá cómo la esperanza

parece una puta triste

mirala bien y decime

si yo estoy equivocado

si no es mi imaginación

que a veces me traiciona

y me hace ver cosas raras

un colectivo, un umbral

una siesta, un promontorio

los dientes contra el cordón

una pistola, un cintazo.