* por los cadáveres (*)

Por los cadáveres de todos aquellos sobre los que nos estamos meando en este momento. Por ellos. O por todos los que no aceptamos que recordamos. Festejamos, celebramos, reímos y compartimos. Lo que sea. Los que seamos. Porque pensamos que nos redimimos; porque pensamos que los continuamos, y en ese imperfecto acto nos regalamos a nosotros mismos la trascendencia. Y nos equivocamos, porque por más demonios que creamos ser, seguimos siendo marionetas. Y eso es un problema. Una emergencia. En caso de emergencia desangre una bestia sobre el mantel, así me dijeron una vez. Y parece ser que festejar está bien, que festejar es normal. Normalidad, el tema es la normalidad. Somos las fieras que morirán. Ojalá nos encuentre el final mirando descuidados por una ventana. En ese final sabremos que todo fue mentira y que los excesos y los esfuerzos y la constancia y la dedicación y el talento y la memoria y la percepción y el amor y el dolor y el regocijo y la permanencia y la rebelión y la compasión y la razón y el remordimiento fueron ilusiones que se nos acabaron demasiado tarde. Por todo eso. Por lo inconexo. Por lo inefable. Por lo espontáneo. Por lo salvaje. Por lo que estamos reunidos ahora, en ronda, en ritual, en confabulación. Y todo saldrá bien y nada saldrá mal; porque nos queremos creer que todo funciona de esta manera. Porque siempre quisimos ser Bukowski, y porque  lo único que conseguimos fue mearnos en los pantalones a la salida de un bar. Recuerdo la bestia y recuerdo el mantel. Y quiero festejar y quiero desvanecerme, quiero volver a ser una cosa parecida a lo que me hubiera gustado ser. Es domingo y hay que morir, pero todavía nadie levantó la voz y todo sigue tranquilo en la costa. La costa negra que no querés visitar. La costa negra que te da miedo. La costa negra que avanza temblando durante la noche ganándole centímetros y milímetros a tu propio negro. Parece entonces que todo se acaba en el negro, en la oscuridad. Parece. Pero tal vez no, tal vez el festejo sea real y todo tenga sentido finalmente. Porque un jabalí corre fiero por las playas de la Costa Negra sin importarle demasiado los embates de las olas.

***

(*) Texto redactado y publicado sin edición ni corrección bajo los efectos de los gratos estímulos recibidos durante la reunión cumbre y festejos organizados por Gonzalo Viñao, el pasado fin de semana en la ciudad costera de Mar del Plata. Fue un encuentro más que fraternal entre gente que trata de hacer lo que le gusta (en este caso se trata de escribir) y compartirlo. Los demás resultados de esta experiencia (fotos, comentarios, dibujos, música en vivo, etc) los pueden encontrar en el blog del anfitrión: Costa Negra.
Pasen y vean, sres y sras!

12 Respuestas a “* por los cadáveres (*)

  1. Me cabría desangrar una bestia sobre un mantel. Si es de lino, más mejor. Después de arrasar con la cubertería de plata y la vajilla de porcelanato. Y después, ya que no me importó hacer todo lo previamente mencionado, patearle el bajo vientre a mi anfitrión. E irme, satisfecho, luego de tirarle un veinte por los destrozos. Porque, si tenés una bestia rondando por la casa, no te quejés, máquina.
    Abrazo, che.

    • En este tugurio, el cliente tiene siempre la razón; eso sí, Sergio, no seamos pijoteros con la propina porque aparentemente los sirvientes son de armas tomar…
      Salú!

    • Gracias José, por la visita, por el tiempo, y por el comentario. Quizás la traba provenga de tantos estímulos juntos! Saludos. Buena suerte y más que suerte!

  2. Me pareció muy bueno cuando fue leído (y no me avergüenza no recordar por quién).
    Me acuerdo que pensé (o tal vez dije) “No somos dignos” cuando lo escuché.
    Y ahora que lo leo lo confirmo.
    Un gustazo, Chino.

    Abrazo.

    • Sr. Salem, me alegra haber dejado esa primera impresión (quién sabe cuántas otras oportunidades dejé escapar por allí). Y es cierto lo del “no somos dignos”, es decir, es cierto que se escuchó, no que no lo sean, claro. Y lo curioso es que lo recordé recién ahora, evidentemente el exceso de brebaje me tenía un poco con los sentidos confundidos…
      Así que nada, a la mierda la dignidad, que a fin de cuentas no nos sirve para nada! Salú, buena suerte y más que suerte!

    • Si no recuerdo mal, lo leyó Gastón (aunque puedo estar recordando bastante mal). Me pone muy contento que te haya gustado y que al escucharlo la hayas pasado bien; en cuanto a la suerte, la vengo gambeteando desde hace rato…
      Y por muchos éxitos más! Salú!

  3. Pingback: Bitacoras.com

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s