* amarillo

X mira por la ventana y a través del vidrio, a través de la niebla, ve la ciudad que dice odiar y que nunca pudo abandonar. En el piso descansa la ropa de la noche anterior. Sobre la cama, una rubia sin nombre sueña con ser fornicada por algún productor de televisión. X no desayuna. Todavía se cree poeta. Las sábanas huelen a pachuli. La rubia se retuerce en la cama y se acomoda dejando las ancas al aire. Los poetas de verdad no se cojen a estas rubias, piensa X, los poetas de verdad sufren como condenados, se arrastran, se inmolan, de deshacen, se suicidan; los poetas de verdad siempre fracasan, los poetas de verdad jamás rozan pieles tan suaves, jamás liban sexos tan dulces, los poetas de verdad lloran de madrugada. Los poetas de verdad no tienen tiempo para perder entre las tetas de una rubia como esta.

 

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26 Respuestas a “* amarillo

  1. Últimamente llego tarde a todos lados. Por aquí ya está todo dicho, creo. Inventemos, pues: ¿la rubia no es una encarnación de los diablitos? Pega justo! Entonces X, que ha entrado en diálogo con su propia conciencia de poeta no demasiado sensible, fracasado y drogón, debería, por el bien de los dos, eliminar a la rubia de carnales distracciones que lo apartan de su (supuesto) camino de escritor.
    Es más, probablemente la gran historia que subyace a estos últimos posts es la de un poeta esquizo en lucha contra su propio marote. Poco a poco va bajando los interruptores de sus distintas facetas (una por cada capítulo del libro) hasta el lógico final.
    En fin, me quedo con los comentarios de los otros, son mejores que este.
    Felicitaciones.

    • La verdad no lo había pensado como la historia del poeta esquizo, pero como usted siempre tiene razón, es muy probable que todo salga del mismo frasco… Es interesante como todas las interpretaciones siguen disparando otras historias hacia adelante. Blopas querido, no ha pensado usted en ser editor? Si algún día la fortuna toca a mi puerta no me voy a olvidar de los constructivos comentarios, consejos y palmaditas que deja por acá; o sí, a lo mejor me olvide, porque este frasco esquizo en donde se revuelven tantas cosas aparentemente es mi cabeza. Salú!

  2. Los poetas de verdad se pierden donde sea. Y más en ese par, de donde nacen más perdiciones, y más interrogantes como esta.
    Un abrazo, un texto que me deja un poco perdida, muy bueno.

  3. Pingback: Articulo Indexado en la Blogosfera de Sysmaya

  4. Pero estaba ahi de todas maneras… Es un remordimiento cruel y desnudo el que carcome a esta criatura ultra sensible que tiene la capacidad de pensar. Creo que dentro suyo, envidia a la rubia.
    Un abrazote y mil perdones por no haberte visitado antes. Ahora estoy aqui.

    • Chrieseli, no hay nada que perdonar. Yo sé bien que siempre hay alguien detrás de las letras, y nada es obligación. Es un remordimiento o una verdad filosa, sí, creo que es más eso que otra cosa…Gracias por leer! Buena suerte y más que suerte!

  5. Para qué demonios se trajo una rubia a la cama???
    Pienso que a lo mejor si no la toca demuestra que es más poeta, o es poeta o pretende ser poeta. no sé. La poesía no es mi fuerte.
    Salut

    • Tampoco es el mío, Micromios. Tal vez por eso tantas dudas y contradicciones en la historia. Muchas veces creemos ser algo que no somos y lo descubrimos de la manera más extrañan, por suerte a X le tocó una manera bastante placentera…

  6. a mí me gustó, tal vez la lectora esperaba un final más fuerte por cómo viene el texto. pero está bueno que el fnal sea ése, la sola desacreditación de ser un verdadero poeta por esa satisfacción. porque se habla mucho de la rubia y sus tetas, pero lo que pesa es el pesar (justamente) de si es o no un verdadero poeta. digo yo. chino, muy bueno. Caro

    • totalmente de acuerdo con caro, para mí está bueno porque habla de lo que uno ve de sí y lo que uno es, lo que debería y lo real, y las expectativas ante los motes con que uno se bautiza a sí mismo.
      en fin, me puse seudofilosófica.

      • G, es exactamente esa posición la que me gusta, la que nos pone a pensar, reflexionar u opinar (sea el texto que fuere, choto o superlativo), de historias comunes, corrientes, aburridas, superficiales, banales, hipócritas, estamos llenos. Rodeados. A mí me gusta la cornisa, que sé yo…

    • Me gusta tu interpretación, porque es muy cercana a lo que quise decir, jejeje. Lo que pesa es el pesar…supongo que es materia común en todos mis textos (tendré que esperar a mi sesión de terapia del lunes). Beso, Catartik!

    • Gracias Rara, puede ser lo del final, la verdad es que estoy publicando textos bisagras que me ayuden a mantener el ritmo mientras recupero el rumbo. Gracias por comentar sinceramente, es lo más importante de la lectura! Buena suerte y más que suerte!

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