* marrón oscuro

Cuando la miro yo no veo lo que me muestra, escarbo bajo el disfraz. Si sonríe, sentada frente a mí, esquivo los dientes perfectos y me deslizo por su lengua mojada y carnosa dejándome caer en su interior; soy un bicho malvado y peludo que se afirma con sus patas cortas y gordas a su garganta y comienza un descenso obligado, una búsqueda criminal. Atravieso el esófago sin problemas, me afirmo a la traquea que se agita en risotadas, nado y aleteo en los jugos del estómago y detengo mi marcha al llegar a los intestinos. Recién ahí, rodeado de mierda en plena fabricación, desarmo y recompongo a la mujer que me dedica una sonrisa de fiesta. En marrón oscuro veo las noches de sexo aburrido y monótono que soporta creyéndolas fascinantes y placenteras, veo al pusilánime, pero entusiasta, al que le cayó el traje de compañero ideal; en marrón claro veo las convicciones vendidas al mejor postor, que suele ser el que le solucione el dilema de tener que pensar y concluir, y veo también los gustos y tendencias adoptadas porque sí, sin reflexión, veo comodidad. Camino sobre bolos alimenticios a medio procesar y veo los sueños arrumbados que todavía se empeña en conservar, aún con riesgo de constipación mortal, o en el mejor de los casos infección; también veo todas las palabras tragadas en esos lapsus cada vez más repetidos de inseguridad o cobardía, y más allá la necesidad imperiosa de ser agradable y divertida, de ser deseada y recordada. Se me hunden las patas sobre la mierda blanda, semilíquida y amarillenta, y me doy cuenta de que en este charco es donde trata de esconder las lágrimas de los treinta cumplidos y de la oportunidad que se fue sin que se diera cuenta. Me dan ganas de decirle “te descubrí”. Me dan ganas de contarle que cada vez que la veo pasar delante mío hacia la cocina sé que es una provocación, nadie toma tanto café; confesarle que le miro el culo durante todo el trayecto y que sé que cada tres pasos quiebra la cadera con gesto estudiado, la mirada en el suelo, y levanta demás los talones para acentuar bajo la pollera las nalgas todavía firmes. Me dan ganas de soplarle al oído que en las copas de agua también puede servir vino. Todos los días pienso que se lo voy a decir, pero cuando me mira con esa sonrisa de felicidad estúpida me doy cuenta de que no vale la pena.

22 Respuestas a “* marrón oscuro

  1. Perturbador ejercicio introspectivo, tanto que se llega hasta el intestino mismo y entonces, aún entonces no hay nada que pueda salvar la comedio abyecta de la pareja acabada antes de empezar, abulíca y predecible en grado summo, pero ahi, presente, como las moscas en la mierda.
    Me gustan estas confesiones en voz alta, esta puesta en escena de monólogos intensos que perturban y que hacen analizar hasta lo más profundo, en este caso, literalmente.
    Muchos saludos y nos leemos.Por suerte🙂

  2. Muy bueno el texto (sobra decirlo), me sorprendió la forma de encararlo, el “punto de vista”, me suena cargado de demasiado resentimiento en el personaje, como un sentimiento de inferioridad que brota en asco porque no le da bola ese culo que tanto mira. Muy bueno y amplio de interpretaciones, como debe ser. Saludos y nos seguimos leyendo!

    • Claudia, yo sólo imagino una ínfima porción de significados e interpretaciones en lo que escribo, por suerte están ustedes que usualmente me sorprenden con sus aportes. Gracias por eso! Saludos!

  3. Que quieres que te diga pero me parece que tu texto tiene connotaciones freudianas tremendas, la fase anal…no me extiendo sobre el tema pero creo que este texto le resultaría muy interesante a un psiquiatra. La mirada del narrador me resulta de lo más perturbadora.
    Saludos,

    • No lo había pensado Anne, pero creo que tenés mucha razón. No soy para nada amigo de las terapias, nunca lo fui, pero sí, creo que necesito un psiquiatra! jejeje! (Gracias por deslizarlo con tanta suavidad!)
      Saludos!

  4. Un relato mordaz de quien desea y no se atreve y esconde en su aparente indiferencia sus insatisfacciones. El lenguaje escogido como un anillo al dedo. La rabia rezumando jugos y desechos. Muestra creo una gran madurez como narrador. Un saludo

    • Gracias por tu aporte, Concha, me encanta recopilar opiniones y ver como cada texto se vuelve mucho más rico con cada comentario e interpretación. Por cierto, tenés toda la razón con lo de la rabia y el atrevimiento, no estoy tan seguro con lo de la madurez, jejeje. Saludos!

  5. Yo prefiero este titulo. Me ha encantado lo de “Marrón oscuro” No lo cambiaría en absoluto. Le va de perlas. Todos queremos ser recordados y todos somos únicos. Siempre habrá alguien que nos recuerde como somos en realidad y quien se pregunte como habríamos sido sin ese halo de fantasía que le colocamos a todo lo que mitificamos.
    Espléndido.
    Un saludo y suerte para ti también.

  6. Vaya par de infelices. No tendrán compañeros más ideales que ellos mismos. Ok, ella es un huevo podrido, con su cáscara impecable y toneladas de mierda dentro. Pero él… Por fuera es un maestro de la reflexión, pero por dentro no es mejor que ella. Investiga sus marrones, pero no los saca a la luz a ver si cambia algo; le ‘perdona la vida’ pero la deja pudrirse. También admira su culo, pero piensa que ya no vale la pena decírselo. Entonces ¿por qué no se han dejado ya? Porque además de infelices son cagones. Estoy seguro de que vivirán toda la vida juntos en una pestilente simbiosis. Otro texto excelente, MX!!

    • Blopas, buenísimas tus reflexiones al respecto. A veces estar tan adentro de lo que escribimos nos hace perder algunas cosas que se van generando. Buena suerte y más que suerte!

  7. Espléndido texto, lo escatológico siempre ha sido un aliado para expresar ideas y con imagen bien clara.
    Vivimos inmersos en la banalidad que es otra clase de mierda, eso si revestida de oropel o arte, pero mierda al fin y al cabo.
    Salut

    • Estoy de acuerdo Micromios, vivimos rodeados de cosas que no son tales. Lo único que necesitamos es aguzar un poquito nuestra observación. Saludos!

  8. Excelente. El título es bastante sugestivo pero el texto va tanto más allá que no importa, te perdono, jaja.
    Cómo abundan esas sonrisas de felicidad estúpida, no? Una lástima que, sin llegar a abundar porque hasta es peligroso, no haya más “lectores de mierda”.

  9. Pingback: Bitacoras.com

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