* final

Sus pensamientos, su rapidez y su habilidad para lo indecente, fueron las cosas que a ella le llamaron la atención sobre él. La noche se le escapó hace dos horas, y no quiere perder nada más. Entre ellos siempre se interpuso esa lejana sensación que provoca el olvido obligado. Y ahora, enfrentados en esta estúpida situación, ninguno quiere ser el que primero lastime. En un acto de caballerosidad, él cede su turno.

No la mira, pero siente su mirada descansando sobre sus manos. Con la vista fija en el paño verde de la mesa, comienza a pensar en que la derrota tal vez no sea tan mala, tal vez hasta le convenga perder. Pero por hoy es preferible no pensar demasiado, así que se guarda las cavilaciones en un bolsillo. Escucha atentamente sus palabras y se sumerge en la más profunda de las dudas. La elección no es fácil, no es un rival cualquiera.

Ambos saben que ninguno es mejor que el otro. Ella no lo odia tanto, pero jamás cedería un milímetro ante ningún hombre. En este momento sólo quiere destruirlo y humillarlo, bajarlo del pedestal en el que los demás lo pusieron, arrancarlo del trono usurpado mediante mentiras y engaños. Él la quiere, pero las cartas ya están jugadas.

Repentinamente, como volviendo a la realidad, él toma el vaso decidido y de un solo trago apaga su sufrimiento echando por tierra las consideraciones y dejando que afloren sus instintos más salvajes y despiadados. Sostiene un escarbadientes entre los labios mientras le clava su habitual mirada de despedida. El rostro serio y adusto se le transforma dando paso a una sonrisa de suficiencia. Apoya con mano firme su último naipe, aplastando inclemente a la sota de basto que los observaba muerta de miedo desde la mesa, y se levanta lentamente, porque el rey es macho.

* (circa 1997)

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6 Respuestas a “* final

  1. Pingback: Trackback

  2. Creo que se podría aplicar a cualquier relación en la que ninguno quiere hacer daño al otro pero acaban dejando un rastro de sangre.
    En mi imaginación he visto la batalla entre dos cartas de la baraja, el rey se cree ganador pero en realidad pierde ante la sota y en un arrebato de pasión la mata clavandole la espada.
    Como siempre me ha encantado.

  3. Es una meretriz, ¿no?
    Me has trasladado a un ambiente de humo, cartas, y local con habitaciones mal decoradas en el piso superior.

    Buena narrativa, para expresar los sentimientos de cada uno, a mi me ha gustado mucho.

    Abrazo

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